Editorial

Parte de nuestra historia

Un legado ejemplar

La comunidad universitaria despide a Gladys Franco, una trabajadora que acompañó a la Universidad desde sus primeros pasos y que dejó una huella imborrable en quienes compartieron con ella el camino de construir la UNDAV.

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Por Ing. Jorge Calzoni | Rector de la Universidad Nacional de Avellaneda

Comenzar un editorial con una disculpa no es frecuente. Esta vez será así: disculpas, pero una compañera entrañable se nos ha ido.



Gladys Franco simboliza, de alguna manera, el trayecto de nuestra Universidad. Llegó cuando aún no existíamos formalmente como institución: allá por enero de 2010 alquilábamos unas oficinas en la calle Ameghino y éramos, apenas, un puñado de personas. Ella se sumó entonces como beneficiaria de un programa social y se ocupaba de la limpieza. Un día a Marcela Santos, que oficiaba de secretaria, se le ocurrió que Gladys podía cocinar. Hacía unos guisos fantásticos. Todo era a pulmón: poníamos un poco cada uno y nos colaborábamos.

Desde allí, Gladys fue un símbolo del trabajo no docente en la UNDAV hasta sus últimos días en la sede Piñeyro. Atravesó serios problemas de salud, y aun así comenzó a estudiar Enfermería. Le costaba, pero insistió siempre: jamás se dejó vencer por las dificultades.



La enfermedad que debió afrontar fue tan cruel que perdió sus dos piernas. Sin embargo, nunca se le ocurrió usar eso como excusa para eludir el trabajo; al contrario, pidió encarecidamente hacerlo, en silla de ruedas. Decía que en la UNDAV era feliz, porque aquí veía a los/as estudiantes, que le daban fuerzas, con sus ímpetus y sus sueños de futuro; y a sus compañeros/as, que la cuidaban y la hacían sentir una más, echando mano a ese tesoro de los momentos dolorosos, que es el humor y las bromas bienintencionadas. Nunca se quejó por su situación.

Para mí, para todos/as, era un ejemplo a imitar. Cualquiera, por mucho menos de lo que ella sufrió, recurre a todos los atajos posibles: licencias extendidas, la queja permanente o complicarles el trabajo a sus compañeros/as.



Gladys fue un verdadero ejemplo de vida y de trabajo.

Su imagen, su tesón, su deseo de ser parte de una obra colectiva, su enorme capacidad para superar adversidades, su convicción de sentirse una trabajadora íntegra perdurará en mi memoria. En nuestra memoria. Y seguramente nos iluminará en cada hito con que nuestra querida UNDAV siga construyendo su destino, porque ella estuvo en todos: en la inauguración de cada edificio, en el inicio de las clases, en cada uno de nuestros logros.



Compañera querida, te llevaremos en nuestros corazones.

* Fotografías: Lucho García.

08 de octubre de 2026