Historia de vida

Por el mundo

“La universidad fue el lugar donde me refugié”

Paula Acunzo estudia en la UNDAV, es abogada y periodista de formación, lleva veinte años trabajando como fotorreportera y desarrolló la mayor parte de su carrera siendo corresponsal en países de Europa, Asia y África.

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Por María Florencia Botran | Estudiante de Periodismo de la UNDAV que realiza su práctica preprofesional en la Dirección de Comunicación Institucional de la Universidad.

Recorriendo los pasillos de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) se pueden encontrar todo tipo de orígenes, experiencias y contextos. La democratización abre paso a la heterogeneidad, y es en esa característica que reposa uno de los aspectos más enriquecedores de la formación profesional. En esta oportunidad, dialoga con ADN | UNDAV Paula Acunzo, estudiante avanzada de la Licenciatura en Periodismo, para narrar su historia personal y cómo ésta se entrelaza con nuestra casa de estudios.

Paula es hija de una pareja de médicos que, recuerda, entregaron todo de sí mismos para lograr ayudar a cualquier persona que lo necesitara. “Mi mamá arriesgó su vida para sacar chicos y chicas de Cromañón, en los años ‘90 repartía preservativos a personas trans en vez de juzgarlas, llevó a una mujer muy pobre a parir en el Sanatorio Los Arcos porque creía que ella tenía el mismo derecho a gozar de esas condiciones que alguien que lo pudiera pagar. Mi vida estuvo muy marcada por eso”.

En principio, buscó estudiar una carrera cuya formación le permitiera hacer algo por el otro, y esa voluntad heredada como un legado familiar la materializó estudiando abogacía. “Llegando al último año entré en una profunda crisis. Tuve un viaje y cuando volví me di cuenta que no era eso lo que quería hacer el resto de mi vida”. En ese momento aparece la fotografía, como un nuevo medio para plasmar su forma de vincularse con el mundo.

“La Universidad fue el espacio donde me refugié; incluso en momentos difíciles encontré en profesores y compañeros un lugar donde compartir”

Entre los hitos de su recorrido profesional como fotorreportera, remarca su experiencia cubriendo el último periodo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y lo narra con una naturalidad desconcertante: “Tiempo después me di cuenta de que fui parte de un proceso histórico de un país que no es el mío, y que viví en un ambiente hostil, predominantemente masculino, en el medio de la selva”.

Otro de sus mayores trabajos fue la cobertura de la explotación infantil para la extracción de Coltán en la República Democrática del Congo. “Lográs, aunque sea por segundos, que esa gente exista, aunque sea a través de tus fotos”.



Con ese bagaje fue que llegó a la UNDAV, tras años de retratar historias extraordinarias alrededor del mundo. “Me debía a mí misma tener el título”, explica, “aunque el periodismo sea un oficio y yo ya lo ejerzo”.

Y en ese rincón del sur del conurbano bonaerense al que llegó buscando un documento que acredite sus conocimientos, halló una institución con un intrínseco sentimiento humano que la abrazó. “Estando a dos meses de recibirme creo que la universidad fue el espacio donde me refugié, incluso en momentos difíciles encontré en profesores y compañeros un lugar donde compartir”, afirma, y cualquiera que forme parte de la universidad podrá estar de acuerdo.

El ámbito universitario, especialmente en instituciones con una impronta de cercanía y humanidad como la UNDAV, no cumple únicamente las funciones de producción y reproducción del conocimiento; también son espacios de construcción y vinculación comunitaria.

08 de mayo de 2026