Deporte

Inspiración y superación

La historia detrás de los guantes de Micaela Segovia, bicampeona mundial y estudiante de la UNDAV

Es la arquera de la selección argentina de fútbol para ciegas que obtuvo el título mundial en la India y cursa la Licenciatura en Actividad Física y Deporte. Su recorrido combina esfuerzo, estudio y pasión.

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Por Diego Orcoyen

Con la alegría aún a flor de piel, un sinfín de recuerdos y la medalla dorada en el cuello, Micaela Segovia comparte una experiencia que la acompañará toda su vida y que engrandece a la Argentina. Y es que la estudiante de la Licenciatura en Actividad Física y Deporte de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) se consagró bicampeona con la selección argentina de fútbol para ciegas -Las Murciélagas- en India, tras un torneo impecable en el que mantuvo su arco invicto y reafirmó la excelencia del deporte adaptado argentino.

Luego de revalidar el título obtenido en Birmingham en 2023, Micaela nos cuenta cómo se hace para combinar el alto rendimiento deportivo y la cursada en la Universidad, los entrenamientos, los viajes y el estudio. Su recorrido combina esfuerzo y pasión y es un ejemplo a seguir.



—¿Qué te pasa hoy, ya con la medalla colgando?

—Creo que todo se resume en una sensación de felicidad plena. Porque no solo logramos el sueño que teníamos todas, sino que lo hicimos jugando bien, con un trabajo en equipo enorme y, por qué no, esa cuotita de suerte que también necesita un campeón. Fueron horas y horas de entrenamientos, de estudiar rivales, de preparar la mejor estrategia de juego. Y vuelvo a una frase que dijo una compañera: nosotras no fuimos a defender un título, porque el de Birmingham no nos lo quita nadie; fuimos a revalidarlo.

—¿Ser arquera en fútbol para ciegas implica otro tipo de responsabilidad?

—Sí, totalmente. Atajás en un espacio reducido, claro, pero también sos guía. Hay que ordenar, hablar, sostener. Este año sumé un coach deportivo para trabajar todo: lo físico, lo técnico-táctico y lo mental. Yo quería llegar tranquila y segura, y lo logramos.



—¿Cómo fue la experiencia fuera de la cancha?

—Había que viajar muy preparadas. Mucho calor, mucha humedad, cuidados especiales con el agua y la alimentación. Ellos consumen mucho picante y no comen carne de vaca, así que todo era un desafío. Pero lo manejamos bien. Y lo deportivo fue excelente: horarios razonables salvo aquel partido con Turquía a las dos de la tarde.

—¿Cómo se compatibiliza estudiar y competir a este nivel?

—Con mucha organización. La vida deportiva es muy corta y yo la quiero aprovechar al máximo. Entreno cuatro o cinco días por semana, a veces doble turno, y también trabajo, porque no puedo dedicarme solo al deporte, aunque tenga una beca por la selección. La tesis de la licenciatura la debo, pero la voy a terminar. Siempre estudié y practiqué deporte: futsal, hockey, ahora fútbol para ciegas. Mi vocación es esa mezcla. Y pienso algún día, ojalá, ser entrenadora o formar parte de un cuerpo técnico de selección. ¿Por qué no?

—¿Qué metas te esperan ahora?

—Seguir siendo parte de la selección. El año que viene tenemos la primera Copa América femenina, después hacia 2027 vendrá el tercer Mundial, y sueño con estar en unos Juegos Paralímpicos. Sé que tengo que seguir puliendo detalles para ser más profesional y rendir mejor, adentro y afuera de la cancha.



—Si tuvieras que dejar un consejo para quienes recién empiezan…

—Que se permitan conocer otros deportes y otros ámbitos. Todo suma. Y que sepan que el deporte adaptado necesita más y mejores profesionales, porque es un espacio donde las personas con discapacidad entrenan y rinden al máximo nivel, aunque todavía no tenga la misma difusión, patrocinio e inversión que el deporte convencional. Existe, es enorme, y merece su lugar.

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Micaela vuelve al estudio, a los entrenamientos, a esa rutina que ella misma construyó con pasión y compromiso. Desde la UNDAV celebran su logro, pero también su forma de encarnar los valores de la universidad: dedicación, esfuerzo, crecimiento y solidaridad. Las Murciélagas son bicampeonas del mundo. Y una de ellas estudia en la Universidad Nacional de Avellaneda: orgullo UNDAV.

3 de diciembre de 2025