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Mundial 2026

La ciencia detrás de la preparación física de la Selección Argentina

Andrés Montanaro, docente y responsable del Laboratorio de Fisiología y Biomecánica de la UNDAV, analizó el estado físico del plantel y el uso de la tecnología aplicada al alto rendimiento durante el Mundial 2026.

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Por Federico Lorenzo

La Selección Argentina comienza su participación en el Mundial 2026 con la expectativa de defender el título obtenido en Qatar, pero también con una realidad que atraviesa al fútbol moderno. La mayoría de sus futbolistas llega después de una temporada extensa, con calendarios cada vez más exigentes y una acumulación de partidos que obliga a los cuerpos técnicos a monitorear permanentemente el estado físico de cada jugador.

En la previa del debut frente a Argelia, el cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni siguió de cerca la evolución física de varios futbolistas. Emiliano "Dibu" Martínez llegó a la concentración luego de sufrir la fractura de un dedo durante un calentamiento con Aston Villa, aunque pudo entrenarse con normalidad junto al resto del plantel. Cristian Romero también arribó con molestias en una rodilla, pero logró reincorporarse rápidamente a las prácticas. Distinta fue la situación de Nicolás Tagliafico, quien quedó descartado para el primer encuentro por una lesión muscular, mientras que Leonardo Balerdi debió abandonar la lista definitiva por una lesión en el sóleo y fue reemplazado por Marcos Senesi.

Lionel Messi, capitán de la Selección Argentina, afrontó 42 encuentros con Inter Miami y sumó 3.565 minutos de juego a sus 38 años.

A estas situaciones se suma el desgaste propio de los futbolistas que llegan tras una larga temporada en Europa y América. Enzo Fernández, una de las figuras del Chelsea, acumuló 54 partidos y más de 4.300 minutos en cancha durante el último año. Nicolás Otamendi, a los 38 años, también completó una temporada de gran nivel en Benfica con más de 4.300 minutos disputados. En tanto, Lionel Messi, capitán de la Selección Argentina, afrontó 42 encuentros con Inter Miami y sumó 3.565 minutos de juego a sus 38 años.



Para Andrés Montanaro, Licenciado en Alto Rendimiento Deportivo, maestrando en Educación Física y Deporte, responsable del Laboratorio de Fisiología y Biomecánica del Departamento de Salud y Actividad Física de la UNDAV y docente de Administración y Gestión de Organizaciones Deportivas, la gran cantidad de partidos que acumulan los futbolistas antes de una Copa del Mundo puede pasar factura durante el torneo.

"Tiene mucho impacto. Porque no es solo el cansancio del final de temporada, después de haber transitado un período de muchísima exigencia tanto mental como física, sino también la fatiga acumulada. Los futbolistas pueden llegar a sentirse bien después de unos días de descanso, pero el cuerpo internamente no se encuentra del todo recuperado. Y más allá de que empiecen bien el Mundial, es muy probable que durante el desarrollo veamos casos de mermas en el rendimiento o lesiones debido a esto", explicó.



El especialista destacó que los cuerpos técnicos cuentan hoy con múltiples herramientas para monitorear la condición física de los jugadores y reducir el riesgo de lesiones. Entre ellas mencionó los GPS, las cámaras térmicas, los cuestionarios de bienestar y la observación directa, recursos que permiten detectar señales de alerta y ajustar las cargas de trabajo.

En relación con la recuperación durante el Mundial, Montanaro remarcó que la alimentación, el descanso y la logística son factores determinantes. Además, señaló que las selecciones de élite complementan esos cuidados con distintas técnicas fisioterapéuticas, como baños de hielo, masajes, botas de compresión y sesiones de movilidad.

Herramientas como el GPS y el videoanálisis permiten recopilar información sobre distancias recorridas, velocidades, aceleraciones, impactos y estadísticas de juego.

El docente de la UNDAV también resaltó el papel cada vez más importante de la tecnología en el fútbol de alto rendimiento. Según explicó, herramientas como el GPS y el videoanálisis permiten recopilar información sobre distancias recorridas, velocidades, aceleraciones, impactos y estadísticas de juego. Sin embargo, advirtió que la diferencia no está únicamente en la cantidad de datos disponibles, sino en la capacidad para interpretarlos.



"Los datos por sí mismos son solo eso, datos. Lo importante es qué se hace con ellos. Y allí toman un rol fundamental los integrantes del cuerpo técnico y sus colaboradores. La capacidad que ellos tengan para saber gestionar esos datos es lo que marca la diferencia", sostuvo.

Para Montanaro, el Mundial 2026 marca además un nuevo escenario en el uso de la información deportiva, ya que la FIFA puso a disposición de todas las selecciones una enorme cantidad de datos sobre los partidos. A su entender, aquellos equipos que cuenten con profesionales capacitados para analizarlos tendrán una ventaja competitiva a la hora de optimizar el rendimiento y prevenir lesiones.

En una competencia donde los detalles pueden definir una clasificación o una eliminación, el trabajo silencioso de preparadores físicos, médicos, nutricionistas y analistas aparece como un factor tan importante como el talento de los futbolistas dentro del campo de juego.

16 de junio de 2026